El
Empleo entre 1990 y 1995 se redujo a un ritmo
promedio anual de 1,5 por ciento. Ante este hecho,
se dirigió la política de empleo
fundamentalmente a lograr los objetivos siguientes:
 |
 |
Potenciar
la preparación de la fuerza de trabajo
necesaria para los Programas de Desarrollo
que el país encaró, como alternativa
para salir de la crisis, principalmente en
el Turismo, la Biotecnología y la Industria
Farmacéutica |
 |
 |
Alcanzar un uso
más eficiente de la fuerza de trabajo,
llevando a cabo procesos de redimensionamiento
empresarial y racionalización del personal
ocupado en exceso; de manera gradual y ordenada,
proceso que comenzó por los Organismos
de la Administración Central del Estado |
 |
 |
Protección
a los trabajadores afectados como resultado
de los procesos de racionalización de
las plantillas, dictando normas jurídicas
que establecen garantías o subsidios
a los trabajadores en función del tiempo
de servicios prestados, partiendo del principio
de no dejar a ningún trabajador desamparado |
 |
 |
Desarrollo de Programas
de Empleo Territoriales, priorizando aquellas
provincias y municipios con una situación
más difícil.
Desarrollo de Programas de Capacitación, tanto de recalificación
para las personas racionalizadas, como de otras en busca de
empleo, dirigidos a facilitar su inserción laboral |
 |
 |
Mantener, no obstante
las difíciles condiciones económicas,
la política de garantizar la ubicación
laboral de los jóvenes recién
egresados de la enseñanza superior y
proteger a los que se gradúan de la
enseñanza técnico profesional |
 |
 |
Fomento y desarrollo
de Programas de Empleo Especiales, dirigidos
a los sectores de la población más
vulnerables, como son: las personas discapacitadas,
madres solas y otros segmentos poblacionales
que lo requieran |
La adopción de estas acciones, permitió paliar
la situación del empleo y evitar que las
tasas de desocupación se elevaran más
allá de lo permisible.
|