El
financiamiento de la seguridad social ha sufrido
diversas modificaciones a partir de 1959. Las instituciones
de seguro existentes en esa fecha aplicaban el esquema
clásico del seguro social: contribución
del empleador y del asegurado y, eventualmente, algunas
instituciones recibían subsidio estatal; pero
en 1962 se suprimió la obligación de
cotizar a los trabajadores asalariados, y se estableció el
principio de contribución exclusiva del empleador.
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