El
régimen financiero aplicado en la seguridad
social cubana, desde 1962, se asimila al reparto
anual, cuya característica esencial se basa
en el equilibrio financiero de los ingresos y los
egresos anuales, sin reservas, ni acumulación
de capital.
Tiene características muy específicas:
El presupuesto de la seguridad social constituye
un presupuesto independiente, dentro del Presupuesto
del Estado, con recursos financieros y gastos específicos.
Sus recursos proceden de dos fuentes fundamentales:
las contribuciones de los empleadores y las transferencias
del Presupuesto Central del Estado para cubrir el
desbalance entre ingresos y gastos.
Los empleadores contribuyen con el 14 % de la nómina
salarial, el 12.5% para la seguridad social a largo
plazo y el 1.5% restante del referido tipo impositivo,
queda a disposición de las empresas, las que
lo destinan al pago de las prestaciones a corto plazo.
Las prestaciones en servicios y en especie del
régimen de seguridad social que se otorgan
gratuitamente por el Sistema Nacional de Salud
a toda la población, así como todas
las prestaciones del régimen de asistencia
social, son financiadas directamente por el Presupuesto
Nacional con ingresos provenientes de rentas generales.
Por razones educativas se prevé llevar a
la práctica en el momento adecuado, la contribución
a la seguridad social por parte del resto de los
trabajadores, principio que ya fue aprobado por la
Asamblea Nacional del Poder Popular al adoptarse
en 1994 el programa para el saneamiento financiero
interno y la Ley Número 73 “Del Sistema
Tributario”.
Actualmente el 5 % de sus ingresos lo aportan poco
más de 100,000 trabajadores pertenecientes
a entidades incorporadas al perfeccionamiento empresarial
y a las actividades de la flota pesquera de plataforma
y un grupo de artistas plásticos independientes
que contribuyen con el 12 %.
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